lunes 27 de abril de 2009

Recuerdos...

"Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras"

Carlos Ruiz Zafón

viernes 20 de febrero de 2009

Alegría

Podía precindir de la justicia, de la razón, de un sentido de la existencia y del universo, había comprobado que el mundo se las areglaba de maravilla sin todas esas abstracciones,,, pero no podía prescindir de un poco de alegría y el anhelo de este poquito de alegría era de hecho una de aquellas llamas que ardían en mí, en las que aún creía y a partir de las cuales pensaba recrearme de nuevo en el mundo...

Herman Hesse (Rastro de un sueño)

sábado 31 de enero de 2009

Balada del Mal Genio

Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo solidariamente cretino
apto para que en mí vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.

Días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo indócil personal a mis órdenes.

Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de jabón perfumado
y aquello si era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada sólo es para avisarte
que en esos pocos días no me tomes en cuenta.
Mario Benedetti

domingo 18 de enero de 2009

Una querencia tengo por tu acento

Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento. Paciencia necesita mi tormento
urgencia de tu garza galanía,
tu clemencia solar mi helado día,
tu asistencia la herida en que lo cuento. ¡Ay, querencia, dolencia y apetencia!:
tus sustanciales besos, mi sustento,
me faltan y me muero sobre mayo. Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia,
a serenar la sien del pensamiento
que desahoga en mí su eterno rayo.

Miguel Hernández


lunes 27 de octubre de 2008

De piedra...

De piedra, los que no lloran.
Yo nunca seré de piedra.
Lloraré cuando haga falta.

Canto, río, con tus aguas

De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.

Yo nunca seré de piedra.
Gritaré cuando haga falta.
Reiré cuando haga falta.
Cantaré cuando haga falta.

Canto, río, con tus aguas

Espada, como tú, río.
Como tú también, espada.
También, como tú, yo, espada.

Espada, como tú, río,
blandiendo al son de tus aguas:

De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan


Rafael Alberti

domingo 5 de octubre de 2008

Repesca

A partir de hoy, voy a iniciar un traslado, que no una copia, de las viejas nebulosas de ya.com, a esta nueva casa, respetando su fecha de publicación y si puedo también sus comentarios, para que no sea necesario ir hasta allí, .... que ya todos nos conocemos.
Intentaré agruparlas bajo la etiqueta viejas_nebulosas.
Como siempre..... mil gracias por vuestra presencia

lunes 22 de septiembre de 2008

Lo que no vemos

"A veces, la gente que exteriormente tiene las cosas muy claras, no las tiene tanto en su interior.... pueden sentirse muy desgraciados y no demostrarlo nunca".

Alexander McCall Smith (El club filosófico de los domingos)

domingo 3 de agosto de 2008

Una mujer..

"Conocí una vez a una mujer que me contó su historia; estaba casada y tenía tres hijos ya crecidos, y, según ella, su familia la trataba con la misma atención y sentimiento con que trataban al calentador de la ducha o al frigorífico, unos útiles domésticos imprescindibles para la comodidad cotidiana, pero con los que no solían mantener conversaciones apreciables. Y como prueba de lo que decía explicaba que una vez se golpeó con la puerta de una alacena y se le quedó el ojo morado durante dos semanas; y que durante todo ese tiempo nadie, ni su marido ni los tres gamberros salidos de sus entrañas, mencionaron ni una sola vez el ojo machacado".


Rosa Montero (La Hija del Caníbal)

domingo 6 de julio de 2008

Convivencia

Sufra menos, sea eficiente....
Si abrió, cierre.
Si encendió, apague.
Si conectó, desconecte.
Si desordenó, ordene.
Si ensució, limpie.
Si rompió, repare.
Si no sabe reparar,
busque quien lo haga.
Si no sabe que decir, cállese.
Si debe usar algo que no le pertenece, pida permiso.
Si le prestaron, devuelva.
Si no sabe como funciona, no lo toque.
Si es gratis, no lo desperdicie.
Si no es asunto suyo, no se entrometa.
Si no sabe hacerlo mejor, no critique.
Si no puede ayudar, no moleste.
Si prometió, cumpla.
Si ofendió, discúlpese.
Si no sabe, no opine.
Si opinó, hágase cargo.
Si algo le sirve, trátelo con cariño.
Si no puede hacer lo que quiere,
trate de querer lo que hace.

Andrés Farenga

martes 17 de junio de 2008

Muerte de la certeza

Una vida llena de certezas puede llegar a ser agobiante para los demás. Quienes no dudan de lo que creen o saben, ni tienen empacho en espetar, con una seguridad sin matices, lo que piensan en donde sea y ante quien sea, destruyen la frescura del debate, de la discusión y hasta de la diatriba. Quien jamás se ve atribulado por la duda no fluctúa nunca. Es siempre el mismo y es también, por ello, previsible, pues su constancia no es sino una incansable repetición de sus certezas, las cuales se le presentan en tan alto de grado de irrebatibilidad, que no puede resistir la tentación de convertir su certidumbre en evangelio para prodigarlo a las buenas y a las malas sobre la pobre humanidad ignorante.

La sabiduría popular asegura que sólo los idiotas no dudan. Y quizás esto pueda aplicarse no sólo a la masa inerme sino también a los hombres y mujeres notables, es decir, a quienes desparraman sus certezas a manos llenas desde púlpitos, tribunas, micrófonos, cámaras, escritos y demás medios adecuados para servir a una verdad sin apellido ni matiz. Son los idiotas notables: los que lejos de dudar, repiten lo que les dicen sus mentores, quienes, a su vez, son también meticulosos repetidores de libros, ideas, citas citables, fragmentos sin contexto y nociones sin coyuntura histórica ni jerarquías metodológicas.

Los hombres y mujeres que no dudan constituyen un peligro letal porque el estático peso agobiante de sus rotundas certezas los lanza sin remedio hacia la acción redentora de la humanidad, sometiendo a los infieles y premiando a los serviles, hasta provocar la conocida epifanía del desastre. Ya lo dice Cioran: "En cuanto se es rozado por una certeza, cesa uno de desconfiar de sí mismo y de los demás. La confianza es, en todos sus aspectos, fuente de acción, y por consiguiente de error".

Porque ese es el problema con los notables que no dudan: que son una inagotable fuente de error, pues al poner en práctica verdades sobre las que no se permiten dudar, lo que hacen es imponer dogmas, aunque a menudo vengan disfrazados de pensamiento científico. Ellos son los "líderes de acción positiva" que suelen llevar a las sociedades a la bancarrota. Los que dicen: "Hemos llegado al borde del abismo, es hora de dar un paso adelante". Y legiones como ellos los siguen.

Pero de las palabras de Cioran no debe inferirse que haya que vivir en la inseguridad, sino que hay que ser cautelosos con nociones que se nos presentan como verdades irrebatibles e indudables. Tito Monterroso decía que él era tan chiquito que no le cabía ni la menor duda. Bromeaba confundiendo su baja estatura con el enanismo intelectual de los que no dudan jamás, de los idiotas notables. Es por estas bromas que la exigua estatura de Monterroso se les agiganta a quienes hurgan demasiado en su risueña pequeñez.

La duda, cuando es metódica, posee un alto valor de avance cognoscitivo. Cuando es resultado de la inseguridad y la ignorancia, debe ser resuelta mediante el conocimiento. Pero cuando no existe porque es sustituida por el dogma por parte de quienes se proponen como intelectuales, académicos, maestros y guías espirituales, entonces es fuente perpetua de estupidez notable, de alta mediocridad sin límites, de gran mala literatura, de profunda superficialidad académica y de sólida sofística intelectual.

El mundo de hoy, regido por la lógica de ampliar sin tregua los márgenes de lucro, está infestado de seres repletos de certezas. A ellos recomiendo, con todo respeto, su pena de muerte disuasiva.

Mario Roberto Morales
La Insignia. Guatemala, febrero del 2008

lunes 26 de mayo de 2008

¿Mi corazón se ha dormido?

¿Mi corazón se ha dormido?
Colmenares de mis sueños,
¿ya no labráis? ¿Está seca
la noria del pensamiento,
los cangilones vacíos
girando, de sombra llenos?

No, mi corazón no duerme.
Está despierto, despierto.
ni duerme, ni sueña, mira,
los claros ojos abiertos,
señas lejanas y escucha
a orillas del gran silencio.

Antonio Machado

jueves 8 de mayo de 2008

Carta de Fernando Savater


¿La única obligación que tenemos en esta vida? es ...no ser imbéciles

La palabra imbécil es mas sustanciosa de lo que parece, no te vayas a creer. Viene del latín Baculus, que significa bastón: el imbécil es el que necesita bastón para caminar. Que no se enfaden con nosotros los cojos ni los ancianitos, porque el bastón al que nos referimos no es el que se usa muy legítimamente para ayudar a sostenerse y dar pasitos a un cuerpo quebrantado por algún accidente o por la edad.
El imbécil puede ser todo lo ágil que se quiera y dar brincos como una gacela olímpica, no se trata de eso. Si el imbécil cojea no es de los pies, si no del ánimo: Es su espíritu el debilucho y cojitranco, aunque su cuerpo pegue unas volteretas de órdago. Hay imbéciles de varios modelos, a elegir:
a) El que se cree que no quiere nada, que dice que todo le da igual, el que vive en un perpetuo bostezo o en siesta permanente, aunque tenga los ojos abiertos y no ronque.
b) El que cree que lo quiere todo, lo primero que se le presenta y lo contrario de lo que se presenta: marcharse y quedarse, bailar y estar sentado, masticar ajos y dar besos sublimes, todo a la vez.
c) El que no sabe lo que quiere ni se molesta en averiguarlo. Imita los quereres de sus vecinos o les lleva la contraria porque sí, todo lo que hace esta dictado por la opinión mayoritaria de los que lo rodean: es conformista sin reflexión o rebelde sin causa.
d) El que sabe que quiere y sabe lo que quiere y, más o menos, sabe por que lo quiere pero lo quiere flojito, con miedo o con poca fuerza. A fin de cuentas termina haciendo siempre lo que no quiere, y dejando lo que quiere para mañana, a ver si entonces se encuentra mas entonado.
e) El que quiere con fuerza y ferocidad, el plan bárbaro, pero se ha engañado a sí mismo sobre lo que es la realidad, se despista enormemente y termina confundiendo la buena vida con aquello que va a hacerle polvo.
Todo estos tipos de imbecilidad necesitan bastón, es decir, necesitan apoyarse en cosas de afuera, ajenas, que no tienen nada que ver con la libertad y la reflexión propias. Siento decirte que los imbéciles suelen acabar bastante mal, crea lo que crea la opinión vulgar. Cuando digo que acaban mal no me refiero a que terminen en la cárcel o fulminados por un rayo, eso solo suele pasar en las películas, si no que te aviso de que suelen fastidiarse a si mismos y nunca logran vivir la buena vida, esa que tanto nos apetece a ti y a mi. Y todavía siento más tener que informarte que síntomas de imbecilidad solemos tener casi todos; vamos, por lo menos yo me los encuentro un día si y otro también, ojalá a ti te valla mejor en el intento...

Conclusión: Alerta!, en guardia!, la imbecilidad acecha y no perdona.


Fernando Savater

miércoles 30 de abril de 2008

Historias del señor Keuner

" El señor K. contemplaba un día una pintura que representaba ciertos objetos bastante caprichosamente.
-A algunos pintores -dijo- les ocurre lo mismo que a muchos filósofos cuando contemplan el mundo. Tanto se preocupan por la forma que se olvidan de la sustancia.

En cierta ocasión, un jardinero con el que trabajaba me dió una podadora con el encargo de que recortase un arbusto de laurel. El arbusto estaba plantado en un macetón y se empleaba en las fiestas como elemento decorativo. Había que darle forma esférica.

Comencé por podar las ramas más largas, mas por mucho que me esforzaba en darle la forma apetecida, no conseguía ni siquiera aproximarme. Una vez me excedía en los cortes por un lado; otra vez, por el lado opuesto. Cuando por fin obtuve una esfera, resultó demasiado pequeña. El jardinero me comentó decepcionado: "Muy bien, la esfera ya la veo, pero ¿dónde está el laurel?".

Bertolt Brecht
Historias del señor Keuner (fragmento)

sábado 19 de abril de 2008

El agua ensimismada

Para Edison Simons

El agua ensimismada
piensa o sueña?
El árbol que se inclina buscando sus raíces,
el horizonte,
ese fuego intocado,
¿se piensan o se sueñan?
El mármol fue ave alguna vez;
el oro, llama;
el cristal, aire o lágrima.
¿Lloran su perdido aliento?
¿Acaso son memoria de sí mismos
y detenidos se contemplan ya para siempre?
Si tú te miras, ¿qué queda?

María Zambrano
1950. Roma (antes de abril) .

domingo 23 de marzo de 2008

Cristales de tu ausencia

Cristales de tu ausencia acribillan mi voz,
que se esparce en la noche
por el glacial desierto de mi alcoba.
-Yo quisiera ser ángel y soy loba-.
Yo quisiera ser luminosamente tuya
y soy oscuramente mía.

Gloria Fuertes