martes, 11 de octubre de 2005

Felicidad

A pesar de sus treinta años, a Berta Young le hubiera gustado correr en vez de andar; o deslizarse por los pisos brillantes de su casa en instantes como este; haciendo pasos de bailarina; hacer rodar un aro; arrojar cualquier cosa al aire para volverla a agarrar, o permanecer quieta y reír...sencillamente por nada.
¿Qué puede hacer uno si, a pesar de sus treinta años al doblar la esquina de su casa le acomete de golpe una sensación de felicidad..., de felicidad absoluta...como si de golpe se hubiese tragado un pedazo brillante de crepúsculo y le ardiera el pecho, arrojando una lluvia de chispas por toda su carne?
¿Es que no había forma de decirlo sin que a uno lo confundieran con "un borracho, con un loco"? La civilización es una estupidez. ¿Para qué tenemos un cuerpo entonces, para que lo encerremos en una caja antigua como si se tratara de un stradivarius?

Katherine Mansfield
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